''En un mundo lleno de odio tenemos que atrevernos a la esperanza. En un mundo lleno de furia, tenemos que atrevernos a confortarnos. Y en un mundo de desesperación tenemos que atrevernos a soñar.''-Demi Lovato.
1 Semana después.
Después de haber estado una semana sin ir a clases, hoy lunes me tocaba ir de nuevo.
Me levanté de la cama y me coloqué ante el espejo. Me peiné y me vestí con una camiseta de manga corta y unos jeans oscuros junto a unas toms negras. Me puse una chaqueta de cuero encima y bajé a desayunar.
Estaba sola ese día en el desayuno, los chicos se estarían preparando para asistir.
Desayuné zumo y tostadas y, cuando terminé, bajaron los chicos.
— ¡Buenos días Dai! —me saludaron. Menos Harry, claro.
Asentí hacia ellos y esperé. Hoy me llevarían ellos, ya que igual iban.
Cuando terminaron montamos al coche y llegamos al instituto. Yo estaba super nerviosa.
Cogí mi bolso fuertemente y entré al edificio sin despedirme de los chicos. En mi taquilla, guardé los libros que traía y cogí el de geografía, mi primera clase del día,
Caminé por los pasillos de manera cansada. Cuando llegué a la puerta toqué y el profesor abrió.
—Llega tarde, señorita Cowell.
—Lo siento. Me dormí.
Él asintió y yo pasé a la clase. Me senté en mi sitio ahora común: al final de la clase pegada a la ventana,
El profesor siguió con su clase. La puerta se abrió y entró la chica que me insultó hace una semana.
Se sentó a mi lado. Sí, leyeron bien. A mi lado. Junto a mí.
La clase estaba acabando por fin, estar al lado de esa chica se estaba haciendo horrible. A mitad de la clase había entrado Harry junto a Zayn.
—Chhst —me llamó la rubia. La miré— ¿A quién te follaste ayer, huh? —preguntó burlona en un susurro.
—A nadie —respondí seca en otro susurro.
—Oye, no ladres que no entiendo.
—Cállate —espeté algo enojada.
— ¿Qué dijiste, zorra?
—Nada —murmuré.
—Mejor dejo de hablarte, no quiero que me vean hablando con una puta como tú —susurró sonriente.
Tragué duro e intenté ignorarla, pero sentía un nudo en mi garganta.
Levanté mi mano.
—Vaya, ya vi que no aguantas mucho —escuché reírse a la rubia.
— ¿Sí, señorita Cowell? —preguntó el profesor.
— ¿Puedo ir al baño? Por favor —respondí con otra pregunta.
Él asintió y yo me levanté. Caminé hasta la puerta mientras el profesor seguía explicando.
Cuando salí del aula caminé a los baños, entré a un cubículo y me senté en el suelo.
Me coloqué las manos en la cara y suspiré.
«No voy a llorar.
No voy a llorar.
No voy a llorar.
Mierda, ¡no voy a llorar!» pensé.
Me levanté del suelo y cogí mi móvil de mi bolsillo trasero, a la vez que mis cascos. Me los coloqué junto a música y me relajé, cerrando los ojos.
…
— ¡No quiero! —gritaba yo.
— ¡Dije que sí, maldita niña insolente!
— ¡No quiero, ayuda, ayuda! —grité.
— ¡Sí quieres! —gritó, y su mano voló a mi mejilla.
Me intenté zafar de su agarre pero no podía. Golpeé al suelo y tiré de mis brazos, pero simplemente era imposible.
En un momento caí al suelo, dado que él me soltó. Me pateó las costillas y el estómago, luego me levantó.
—Vas a hacerlo —dijo demandante.
Tomó mi mano y la llevó hasta su miembro.
—Comienza —ordenó, y yo empecé a mover mi mano mientras sollozaba.
…
Desperté bañada en sudor. Mis mejillas mojadas por lágrimas, además. Estaba en el suelo del baño con la música puesta.
Desbloqueé mi móvil, un simple Samsung Galaxy S4.
Paré la canción y observé la hora.
12:45, había estado dos horas durmiendo.
Me levanté apresuradamente y salí del cubículo.
Me lavé la cara y salí rápidamente de vuelta a clase.
Toqué la puerta y entré.
— ¿Dónde estaba, señorita Cowell? —preguntó la profesora de matemáticas.
—En el baño —dije.
— ¿Tanto tiempo?
—Me quedé dormida.
Ella asintió enojada y yo me senté en mi sitio. Esta vez estaba sola y agradecía aquello.
La clase terminó en un abrir y cerrar de ojos, debido a que entré casi al final.
Cuando sonó el timbre de cambio de clase, cogí mi mochila y salí del aula junto a mis compañeros hacia la clase de música. Zayn se colocó a mi lado.
—Hola Dai —sonrió.
—Hola Zayn —saludé.
— ¿Qué te ocurrió? Te fuiste en la clase de las diez y apareciste a las doce con los ojos rojos alrededor.
—No me ocurrió nada, solo me dormí.
Él asintió y avanzó, dejándome atrás.
***
Timbre de salida, ¡al fin! Salí junto a todos los demás estudiantes con la mochila en mis hombros. Subí al coche de Simon, que había venido a recogerme. Los chicos aprovecharon para subir y ahorrarse el caminar, aunque Zayn se fue en su coche para llevarle.
—Hola Simon —saludé.
—Hola Daiana —saludó de vuelta, serio.
Yo me encontraba en el asiento de copiloto, al lado de Simon. Detrás iba Harry en el medio, Niall a la izquierda y Liam a la derecha. Zayn y Louis iban en el otro coche.
— ¿Ocurrió algo? —pregunté.
—Sí, de hecho. Me llamaron del instituto —hizo una pausa— ¿Por qué mierda faltaste a dos clases, Daiana?
—Lo siento —murmuré sin responder a su pregunta.
— ¡No te dije que pidieras perdón! Respóndeme a mi pregunta —ordenó. Su tono me recordó al de él. Yo no respondí— ¡Daiana!
—M-Me quedé dormida —dije. Y en parte era verdad.
—Simon —escuché la voz de Harry—No la grites tanto que llora la pobre —dijo burlón.
Yo cerré los ojos y respiré, tratando de calmarme.
No iba a llorar ahora.
Llegamos a casa y entramos, dejé la mochila al lado del sofá y saludé a Liz.
—Liz, no comeré ahora. No tengo hambre —expliqué ante su ceño fruncido.
—Está bien…—suspiró—Ningún problema, ¿no?
Negué y subí a mi cuarto, me tiré en la cama y cogí mi hucha. Conté el dinero.
1.045 dólares.
¡Podía comprarme el móvil que quería! Es decir, el IPhone 6.
Cogí el dinero y lo guardé en un bolso (metido en una cartera), cogí mi móvil y llaves de repuesto. Bajé y avisé que iba a salir mientras todos comían.
Salí y caminé hasta la tienda de Apple.
***
Salí de la tienda de Apple y caminé hasta casa, entré y me senté en el sofá cruzada de piernas. Coloqué la tarjeta SD en el IPhone y lo encendí. Coloqué el pin y comencé a instalar aplicaciones.
Instagram, Twitter, Ask, WhatsApp…
Entré a WhatsApp y abrí chat en el grupo de ‘’Perras y perros dominantes’’ (porque somos normales) y comencé a escribir.
Yo: ¿A que no adivinan qué perra de este grupo tiene un nuevo IPhone 6?
Aún me costaba escribir en el teléfono, pero ya me acostumbraría. En todo caso, estaba feliz.
Pauline: ¿Clarisse?
Yo: Ah, perra.
Pauline: Okno. ¿Al fin juntaste dinero?
Yo: Síp.
Luke: ¡Perra reina!
Yo: ¡Presente!
Luke: xD
Clarisse: ¿Alguien queda hoy?
Yo: Sí, yo puedo. Esperen, añadiré una persona al grupo C:<
Has añadido a Peter el perro.
Yo: ¡PE-PE PEETER EL PERRO, PE-PE-PE-PEETER EL PERRO!
Pauline: ¿No era la angila?
Yo: Calla perra.
Peter el perro: ¿Qué? ¿Perras y perros? WAT
Yo: ok, la cosa.
Peter: ¿La…cosa?
Reí.
Yo: puto malpensado.
Bloqueé el móvil para beber agua, lo dejé en la mesa y me levanté. Giré y casi caigo al suelo.
— ¡La puta madre! —exclamé.
— ¿Peter el perro? ¿Perras y perros dominantes? —preguntó burlón Harry.
— ¿Qué quieres, Harold? —pregunté enfadada.
—Nada, solo pasaba por aquí y te escuché reír como boba. Entonces decidí cotillear.
—Idiota —gruñí. Lo empujé y me abrí paso hasta llegar a la cocina. Salté para coger un vaso, pero no llegaba.
Escuché la risa de Harry detrás de mí. Se acercó y no, no me tomó por la cintura ni cosas de esas. Simplemente el chaval no se quería complicar la vida y bajó él el vaso.
—Gracias —murmuré.
Eché el agua y comencé a beber.
— ¿¡Vas Happening!? —apareció Zayn de repente, vestido con unas bragas en la cabeza y un sujetador rosa.
El agua salió disparada de mi boca, escupiéndola encima de Harry. Comencé a reír.
— ¡Idiota! —espetó enfadado.
Yo seguía riendo.
—No te rías de mí —dijo Zayn.
—Perdón…es…inevitable —dije yo riendo.
***
Salí de casa sin avisar y comencé a caminar hacia el parque de atracciones. Sí, ‘’El Lío’’.
Cuando llegué esperé a mis amigos, que llegaron cinco minutos después.
—Hey —saludé.
Ellos me saludaron y caminamos por el parque, montamos en atracciones y comimos.
Comimos mucho.
Y también reímos.
Estábamos caminando mientras reíamos por las tonterías de Luke cuando una chica se acercó a mí.
