viernes, 12 de diciembre de 2014

Portada :D

Fallen ya tiene portada :3 Es esta (El user es mi wattpad)




Capítulo 3.



Capítulo 3.



                                        ''Sólo yo sé como me siento, tu sólo crees saberlo.''

Ya había pasado 1 mes desde que Simon me adoptó. Hice muy buena amistad con los chicos, pero sobretodo con Harry. Era un chico estupendo. Gracias a los chicos, mejoré mucho en canto, y gracias a Simon, tengo una de mis canciones con vídeo oficial colgado en YouTube, y algunas fans. Claramente no soy tan famosa como One Direction, o Taylor Swift, pero me conformo con eso. Hoy los chicos se iban de gira por tres meses, ¿qué haría yo? Aburrirme. Eso haría.

3 meses después.

Estaba súper feliz. ¡Hoy volvían los chicos de la gira! En este tiempo que no estuvieron, terminé de cogerles confianza a Simon y Liz, igual que a la tía Lou y el tío Tom. Seguí mejorando mucho con mi música, y saqué mi nuevo single ''Melodies'' a la web. Salió en las noticias, y estoy muy feliz por ello. Pero, por desgracia, yo iría a el instituto, igual que los chicos. Sí, a un instituto. Pero privado, al London Arts High-school. Un instituto privado, para artistas. En menos de una semana empezaría, y no tenía ganas. Ya había aprendido lo básico en el orfanato. Ahora mismo me encontraba en mi cuarto, tirada en la cama, con el móvil mirando Instagram. Me saqué una foto y la subí.

                                     
''Súper feliz, hoy vuelven los chicos de su gira :) ¿Qué hacéis, mis amores? Yo aquí, aburridita en casita.''

— ¡Dai, vamos a comer! —me llamó Simon.
— ¡Ya voy, papá!
Guardé el móvil en mis bolsillos y bajé a comer.
— ¿Cuando vendrán los chicos?
—En menos de media hora, hija, no seas pesada —me regañó Liz.
Asentí y comí mi plato de arroz con tomate. Lo terminé, me levanté y lo dejé en el fregadero. Me tiré al sofá y cogí el móvil de nuevo. Entré a WhatsApp y le envié un mensaje a mi mejor amiga Pauline.

*Conversación*
Yo: Holi
P: Holi wapa
Yo: Sales hoy?
P: Si, pero mejor avisemos por el grupo
Yo: Ok.
*En el grupo ''Quedadas''*
Yo: ¿quién sale ahora? Estoy aburrida.
P: Yo salgo.
Daniel: Yo.
Luke: Yo.
Clarisse: Yo.
Yo: Ok, nos vemos en el parque, byeee.
*Daiana se a desconectado*

Guardé el móvil y subí las escaleras. Me vestí con una camiseta de manga corta y un short alto por encima de esta. Me coloqué mis ya típicas converse negras y me maquillé al natural. Me cepillé el cabello y cogí el móvil junto algo de dinero y los guardé en mis bolsillos del short. Bajé las escaleras.
— ¡Papá, mamá, saldré con mis amigos! ¡Si vienen los chicos me avisan!
Tras recibir un ''vale'' de parte de Liz salí y llegué al parque.
Ahí estaban todos.
— ¡Hola Dai! —me saludaron.
—Hey chicos.
—Y...¿qué pensamos hacer?
— ¿Y si vamos a ''El Lío''? —pregunté, sonriente.
Todos asintieron y caminamos hacia ''El Lío'', una especie de parque de atracciones pero con discotecas, tiendas, ¡de todo!
Mientras caminábamos, reíamos por cualquier cosa, y la gente nos miraba extraño.
Cuando llegamos, fuimos hacia una gran montaña rusa.
—Me toca hoy con Luke —dije haciendo puchero.
Todos rieron y asintieron. Luke me besó la mejilla y sonreí como boba, pero con un toque cínico que nos hizo reír.
Monté con Luke y subí cogida de la mano con él. No era mi novio, ni mucho menos, sólo era un gesto amistoso. La montaña rusa empezó y grité nada más empezó a moverse. Luke me abrazó como niña de broma, claramente imitándome, y reí por ello. Después, bajamos y montamos en una rueda gigante que daba vueltas y te pegabas como pegamento a ella. Nos hizo mucha gracia, pues Clarisse casi vomita y Daniel hizo caras raras. Luke, por su parte, no se cómo, pero se calló al suelo y dio vueltas por toda la rueda. Y yo simplemente reía. Cuando bajamos, eran casi las doce de la noche. Wow, si que pasaba rápido el tiempo. Cuando Clarisse salió del baño debido a su mareo, una sonrisa malévola se formó en la cara de Daniel.
—Oh no, ¡eso es malo! —gritó Clarisse entrando en pánico. Reímos.
—Oye, no es tan malo. ¿Y si vamos a una discoteca? —movió ''sensualmente'' las cejas, pero parecía que estaba intentando entrenar a un mono con estas. Reímos y yo, sin dudarlo ni pensarlo, acepté.
No sería tan malo. Entramos a una discoteca y empezamos a bailar, yo con Luke y Clarisse con Daniel. Después de una hora o así, habíamos bebido algunas copas de más...algunas, puede que bastantes.
Sin siquiera mirar la hora, decidimos irnos a casa. Mientras caminábamos por las aceras, procurábamos no caernos, pero en cada intento, lo hacíamos, y no parábamos de reír por eso.
Daniel y Clarisse se fueron a su casa, y Luke y yo fuimos dirección a la nuestra.
Mientras íbamos de camino, un gran coche se paró a nuestro lado. La puerta trasera se abrió y de ella salió Niall.
— ¡Hombre, Niall! —dije, pero mi voz de borracha me delató.
—Oh, joder...—murmuró Niall.
— ¡Adiós Luke! —me despedí de él.
Niall me metió a la fuerza en el coche y, en las piernas de alguien. me dormí de camino a casa.

* * *

Desperté con un gran dolor de cabeza, ¿qué era lo mejor? ¡Hoy empezaban las clases! Me levanté como pude y me vestí con unos jeans claros y una camiseta negra. Me coloqué una camisa de cuadros encima y me peiné y maquillé.



Mi padre me llevaría, pues los chicos hoy no irían, estaban muy cansados.
Desayuné sola y dejé una nota. Cogí mi mochila y mi móvil y salí directa al instituto.
Cuando llegué, todos me miraron.
Odiaba ser la nueva. Era horrible.
Pero lo peor no fue eso, fue que en el mismísimo instante en el que entré por la puerta, una rubia plástica me miró mal mientras me examinaba de pies a cabeza. De seguro era la popular porrista.
Lo raro era que eran personas (artistas) no conocidos. Al menos, no por mi. Fui a dirección y pedí mi horario, que me lo dieron enseguida. El timbre sonó y fui hacia mi primera clase.

* * *

Tocaba recreo, salí fuera y estaba sola. Entré a la cafetería y compré un sandwich.
La rubia plástica se acercó a mi y me empujó, tirándome al suelo.
— ¡¿Pero qué cojones te pasa?! —espeté.
—Que no aceptamos putas en este instituto.
Sonrió de manera cínica y todos rieron.
Oh, genial. Que buena manera de empezar el día.
Me levanté y me volvió a empujar.
—Zorra.
—Puta.
—Huérfana.
—Mal parida.
Todos esos insultos venían de su boca, y de la de sus amigas.

* * *
Al fin las clases terminaron y yo salí corriendo del instituto. Me quería ir, no quería volver.
¿Yo que había echo? Nada. Nada en lo absoluto.
Llegué a casa y entré. Comimos todos, pero noté que Harry había cambiado bastante en la gira. Ahora le notaba más frío.
Cuando terminamos, decidí hablar con él.
—Hola Harry.
—Hola.
Hasta su tono era seco.
— ¿Quieres hacer algo? ¿Jugar videojuegos? —propuse, intentando recuperar tiempo perdido y así olvidarme de lo ocurrido en el instituto.
—Creo que no, no me hablo con putas.
Lo soltó muy clarito. No se habla con putas.
Le miré ofendida mientras él tenía una cínica sonrisa en la cara.
¿Que le había pasado?
— ¿Perdón?
—Que no me hablo con putas como tú, sorda.
—Mira tío, que puta será tu abuela, no te jode.
—Pues bien que lo disfrutas, ¿no?
— ¡No disfruto nada, joder! —grité con lágrimas apunto de salir.
— ¡Que te den, Daiana!
Habíamos subido las escaleras y nos encontrábamos en medio del pasillo.
— ¡Que te den a ti!
— ¡Que si puta, que sí, pero lo siento, no ladro!
Me quedé callada mirándole a los ojos. No dejé que ninguna lágrima cayera.
—Déjame sola —grité mientras entraba a mi cuarto, cerrando la puerta de golpe y tirando la mochila al suelo (Gif del capítulo, al principio) .
Cerré con cerrojo y me tiré a la cama, dejando salir todas las lágrimas acumuladas en tres meses.

* * *
Tocaron mi puerta, despertándome. Me levanté y abrí.
Era Niall. Cerró y se sentó en la cama.
— ¿Estás bien?
—Sí, ¿por qué no debería estarlo?
—Las clases —reímos — ¿Por qué te emborrachaste ayer?
Me encogí de hombros, pues ni yo sabía porqué.
Niall asintió.
—Oye, Dai...sobre Harry...él cambió mucho en estos tres meses. Tuvo una novia, Noelle. Pero al dejarle, le rompió el corazón. Era la primera vez que Harry se enamoraba. Entonces, decidió cambiar. Sólo se ríe con nosotros. Nadie más.
Asentí, fingiendo comprenderlo. Niall me abrazó y se fue.
Yo nunca me había enamorado, ni esperaba hacerlo. Una vez, mi prima se enamoró y acabó mal. No entendía lo de Harry. Yo perdí a mi madre en un accidente de autobús, estuve la mitad de mi corta vida en un orfanato, ni idea de mi padre, los únicos recuerdos que tengo suyos son de él pegándonos, pero por eso no me volví como él ahora. Decidí despejarme un poco, dispersar la mente. Había sido un día muy duro.
Cogí el móvil y una chaqueta y salí hacia algún lugar solo. Era de noche. Ya eran las ocho o nueve de la noche por lo menos. Las calles estaban en silencio. Llegué a un parque algo solitario y me senté en un banco.
¿Por qué la ''popular'' del instituto reaccionó así? Yo no hice nada. ¿Por qué Harry me llamó puta? Me dolió. Pero, la pregunta más importante era: ¿Por qué los dos me dijeron eso? Cerré los ojos intentando contener las lágrimas. Habían sido tres meses esperando que llegaran para volver a hablar con ellos, pero me encuentro con eso. Noté unas frías manos en mi cintura que me elevaban y me pegaban a un torso. Un olor a alcohol me llegó a las fosas nasales, y entonces me asusté. Era un desconocido.
—Hola hermosa.
—Déjame en paz.
Me solté de su agarre e intenté correr, pero me cogió más fuertemente. Apretó en mi cadera y solté un gemido de dolor.
—Que me sueltes —dije. Mi voz temblaba.
—Oh vamos, sólo quiero jugar un poco...—susurró en mi oído.
«Sólo quiero jugar un poco...» Sus palabras retumbaban en mi cabeza.
—Que no. Suéltame.
Me apretó más fuerte y me tapó la boca impidiéndome gritar. Le mordí la mano y él me soltó, dolorido. Eché a correr, y esta vez lo logré. Corrí por las calles vacías hasta que caí al suelo por un golpe en seco contra algo o alguien. Era un chico. Me ayudó a levantarme. Yo lloraba desconsoladamente, estaba muy asustada. El chico sería de la edad de Niall, era moreno y de ojos miel. Me abracé a él, aún sin conocerle, y empecé a sollozar desconsoladamente.
—Eh, ¿Qué ha pasado? —preguntó él. Su voz era relajante, y parecía no importarle que una completa extraña se hubiera abrazado a él sollozando como si de eso dependiera su vida.
Se escucharon pasos desorientados correr y me abracé más fuerte.
—No dejes que me haga daño, por favor no... —rogué llorando.
— ¿Quién? ¿Tu novio?
— ¡No, un borracho! —estallé en un grito dolorido y llorando más fuerte.
El chico me abrazó más fuerte y me puso detrás de él. El borracho llegó y sonrió al verme. Fue hacia mi pero el chico le paró fuertemente.
—No te acerques a ella tío, está conmigo —dijo fuertemente.
Y ahí empezó la pelea.

* * *
Peter, el chico que me ayudó, me abrazaba fuertemente intentando consolarme. Al final el borracho se fue, pues Peter le dio una buena paliza.
—Te llevaré a casa.
—Vale...—dije, temblorosa.
Subimos a su coche y le di mi dirección.
—Así que tú eres la famosa Daiana, hija de Simon Cowell.
—Sí, pero por favor, no me trates diferente. Odio eso.
Él sonrió y me cogió la mano dentro del coche, apretándola en señal de apoyo. Nada fuera de lo común.
—Tranquila, todo estará bien.
Cuando llegamos, yo lloraba otra vez. Salimos del coche y abracé a Peter, aún asustada. Él tocó el timbre y me abrazó, quedando yo de lateral hacia la puerta.
Simon abrió.
— ¡Dai! —exclamó al verme. Frunció el ceño. — ¿Qué ha pasado?
—Un borracho la intentó tocar, señor —habló Peter.
— ¿Y tú eres?
—La encontré mientras corría, señor. Y la traje a casa.
Simon me cogió del brazo y me metió dentro de la casa.
—Pasa, Peter. No creo que ella sea capaz de contar todo.
Peter asintió y pasó. Papá me sentó en el sofá y me dio una manta. Peter se sentó a mi lado por petición mía y me abrazó, calmándome.
— ¡Dai! ¡Por dios! —Mamá salió corriendo y me abrazó. —Gracias a Dios que estás bien.
Los chicos habían bajado detrás de ella.
—No la atosiguéis —dijo Simon.
Liz, extrañada, se separó de mí y se sentó. Los chicos hicieron lo mismo y yo me volví a abrazar a Peter.
—Dai, ¿nos vas a contar tú que pasó? —preguntó Simon. Negué. —Peter, cuéntanos.
—Pues yo estaba en la calle, volvía a mi casa. Estaba todo desierto, y entonces una chica corría y se chocó contra mí. Era Daiana. Enseguida se abrazó a mí y me pidió que no dejara que la hicieran daño. Le pregunté quien, y ella simplemente respondió que un borracho...Entonces ese borracho llegó y metí a Daiana detrás mía. Cuando terminé de darle lo suyo a ese tipo, traje aquí a Daiana.
—Dai, ¿es cierto? —dijo Zayn preocupado. Asentí. —Dios mío.
Abracé a Peter más fuerte y sollocé. Todos los chicos me abrazaron también. Todos menos Harry. Y eso me sentó realmente mal.
—Chicos, me iré a dormir —hablé por fin. —Papá, por favor, cura a Peter. Buenas noches. Peter, gracias por todo —le besé la mejilla y subí a mi habitación. Me coloqué el pijama y me metí en la cama. Y lloré. Lloré como nunca lo había hecho. Primero la chica del instituto me humilla, luego Harry me llama puta, me deprimo por recordar a mis padres, y un borracho me intenta violar. ¿Qué más?

N/A: Bueno, soy la autora :3 Avisar de que esta novela no va a ir de la triste y despreciable vida de Daiana, ¡no! Va a ser feliz, pero Daiana igual tendrá sus problemas, como estos. Pero please, no dejen de leer por ello D: Bye, besos de chocolate.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Capítulo 2.

Capítulo 2.

Daiana's POV.

Me terminé de colocar la sudadera grisácea y de peinarme y cogí mi maleta. Abrí la puerta y salí de la habitación. Estaba muy emocionada.
Pero una duda entró a mi mente.
«¿Y si Simon no es como creo? ¿Y si es un violador?»
Sacudí mi cabeza, borrando todo tipo de idea estúpida. Llegué fuera del orfanato y un extraño olor llegó a mis fosas nasales. El olor a la libertad.
¡Al fin era libre!
Simon me abrió la puerta del gran coche, me monté de copiloto y él manejó hasta el aeropuerto. Una vez llegamos, embarcamos las maletas y subimos al avión privado de Simon.
—Bueno, Daiana...ahora eres mi hija —me sonrió Simon.
Asentí.—Y...Simon, ¿por qué adoptaste una niña...ahora?
—Pues mi mujer, Liz, no puede tener hijos, entonces decidimos adoptar.
—Y, ¿por qué en España? ¿por qué mi orfanato?
Se encogió de hombros.
El viaje se pasó muy rápido, lo pasé hablando con Simon y durmiendo. Llegamos a Londres y, en lo que aterrizamos, corrí y bajé del avión.
¡Londres! ¡Mi ciudad natal! Simon me sonrió y recogimos las maletas. Había un montón de paparazzis y fans sacando fotos, o, simplemente, gritando cosas inentendibles. Montamos en una gran limosina y Simon se giró para decirme algo.
—Daiana...antes que nada, ¿eres directioner? —preguntó. Asentí. —Pues verás...los chicos viven conmigo y...
Se me abrieron los ojos como dos platos y sonreí abiertamente.
—Tranquilo Simon, juro no volverme loca.
Simon rió y yo le seguí. Media hora después, aparcamos ante una gran casa (Mansión). Bajamos y cogí mi maleta con poco y nada de ropa. Simon me guió, abrió la puerta y entramos. Observé cada detalle. La casa era hermosa, simplemente eso. Entrada con dos pasillos pequeños que llevan al salón y la cocina, por el salón unas escaleras llevan al piso de arriba. En el piso de arriba hay otras hasta el tercer piso, y luego otras en el tercer piso al estudio de los chicos.
—¡Estamos aquí! —gritó Simon, remarcando el ''estamos''.
Enseguida los nervios acudieron a mi. ¿Cómo sería mi nueva mamá?
— ¡Oh, Simon!
Una mujer se acercó y besó a Simon en los labios, por lo que supe que ella sería mi nueva mamá. Tenía rasgos hermosos, y parecía de la edad de Simon. Se giró y me miró con ojos llorosos.
— ¿Tú eres mi nueva hija? —me preguntó, sonriente.
Asentí tímidamente y ella me abrazó.
—Yo soy tu nueva mamá. Mi nombre es Liz, encanto.
Sonreí con los ojos aguados y la abracé.
—Yo soy Daiana.
Ella me sonrió.
— ¿Tienes hambre? Haré algo de cenar.
— ¡Chicos, bajen!
En cuanto escuché el grito de Simon, unos apresurados pasos se acercaban cada vez más.
Y cuando escuché un grave ''Harry'' me di cuenta de quienes eran.
Miré a Simon y, sin darme cuenta, tenía a los 5 delante mía.
— ¡Hola! —dijeron los 5 a la vez, alegres.
— Ho-Hola. —saludé.
Se empezaron a reír por algo, y no sabía porqué. Bajé la mirada, mirando mis manos, con las que jugueteaba nerviosamente.
— ¡Chicos! ¡No la intimiden! ¡Es directioner!
— ¿Enserio? —hablaron a la vez.
—Bueno, no me considero directioner, pero...sí, amo su música.
—Ouch, eso dolió.
Reí y todos lo hicieron conmigo.
—Chicos, muéstrenle su habitación a Daiana.
— ¿Daiana? —preguntaron, sorprendidos.
—Sí.
Asintieron y me guiaron hasta el tercer piso, me abrieron una puerta y me dejaron sola para relajarme, cambiarme, etc.
Le puse cerrojo a la puerta y observé el cuarto.
Oh por dios, era hermoso.
Una cama doble se encontraba en una esquina (Un lateral de la cama pegado a la pared, en vertical), al lado había un escritorio. Delante de la cama una TV y, al lado de esta, un armario. Lo abrí y metí en él mi poca ropa. Me coloqué un pantalón largo y una camiseta de manga larga blancos (el pantalón con rayas rosadas claras) y me hice un moño. Me miré en el espejo.
                           


(Así lucía ahora mismo: Madison Beer es Daiana, en la novela.)

Me senté en la cama y me tapé la cara con las manos. Suspiré y me peiné.
Salí fuera, pero todos estarían cenando, pues se oía el sonido de los tenedores. Decidí explorar un poco la casa. Subí las escaleras y abrí la única puerta. Un hermoso estudio. Cuando terminé, bajé.
Todos los chicos se quedaron mirando y me sonrojé. Bajé la mirada y me senté al lado de Liz y Harry, el último sitio libre.
Un incómodo silencio se formó en la sala.
—Bueno Daiana, cuéntanos de ti —dijo entusiasmada Liz.
—Pues...tengo 17 años, amo la música, el dibujo y...no sé que más decir —me encogí de hombros.
— ¿Te gusta la música? —preguntó asombrado Simon — ¿En qué sentido?
—Pues amo todo lo relacionado con la música, compongo, canto, toco instrumentos...aunque en el orfanato las clases de música no eran demasiado buenas.
—Wow. Genial, Daiana. ¿Podrías cantarnos algo después en el estudio?
Asentí, algo sonrojada. Los chicos rieron y terminamos de cenar.
Subimos y me senté con una guitarra de uno de los chicos.
Cerré los ojos y empecé a cantar.





Cuando terminé, miré a Simon. Me sonrió al igual que los chicos.
—Tienes mucho talento —me sonrió.
—Gracias...—dije algo sonrojada.
—Chicos, mañana iremos a ver a Lou con su nueva hija. Daiana, vendrás, ¿vale? —dijo Liz.
Asentí. —Oye...me voy a dormir. Buenas noches. —dije.
—Buenas noches —dijeron todos.
Me levanté y salí ante las miradas de todos. Entré a mi cuarto y cerré con pestillo.
Me lancé a la cama y, en lo que cerré los ojos, me dormí.

* * *

Desperté por los gritos de los chicos, me levanté y salí directamente hacia el baño, pues mi habitación no tenía ninguno.
Entré e hice lo que todo humano hace y me peiné. Salí del baño y, en mi habitación, me vestí. Usé una camiseta un poco por encima del ombligo de tirantes y unos shorts altos. Me coloqué mis viejas converse negras. Esa ropa no era para nada mía. Era de Gemma, la hermana de Harry, que para que yo no vistiera tan hortera con sólo el uniforme del orfanato, me la regaló. Me coloqué una chaqueta encima y bajé a desayunar.
—Buenos días —saludé a los chicos, Simon y Liz.
Me respondieron el saludo y desayunamos, después salimos y entramos al enorme coche de Simon. Me senté atrás y a mi lado se colocaron Niall, Zayn y Liam, y delante mía Harry y Louis.
—Por cierto, Daiana, esto es para ti —me dijo Simon. Lo abrí, extrañada.
Cuando vi su contenido, aluciné. ¡Era un iPhone 6!
—Oh Simon, muchísimas gracias...
—Eh, nada de Simon, ahora soy tu padre, recuerda.
Asentí y encendí el teléfono.
Una vez desbloqueado, abrí la aplicación de cámara.
—Chicos, saquémonos fotos —dije sonriente.
—Uh, pues va a ser verdad que las chicas cuando se aburren se sacan fotos —dijo Harry divertido.
Yo reí y me saqué una foto.


Cuando la saqué, reí y se la enseñé a los chicos, que rieron conmigo.
Después de sacarnos muchas fotos, llegamos a una gran casa.
Cuando un hombre nos abrió, entramos. Me presenté y ellos igual. Entonces vi salir a una mujer,
La misma mujer que se llevó a mi hermana.
Y mi hermana, a su lado.
— ¿Lucía? —dije, con los ojos aguados.
— ¡Dai, Dai! —gritó ella.
Corrí hacia ella, me agaché y la abracé mientras lloraba.
— ¿Se conocen? —preguntó Simon, sonriendo.
— ¡Si! ¡Es mi hermana mayor! —dijo Lucía.
Sonreímos y me levanté.
—Y bueno...ya vale de emociones —reí secándome las lágrimas— ¿Qué vinimos a hacer? —pregunté, y todos reímos.

Estaba más que feliz con mi nueva familia.

martes, 9 de diciembre de 2014

Capítulo 1.




''Las personas con el más bajo autoestima, suelen tratar de subírselo a los demás. Y las personas con alta autoestima, suelen destruir a los demás con sus comentarios.''


Capítulo 1.

—Lucía, dije que no —habló por decimoquinta vez Daiana a su pequeña hermana Lucía.
—Pero Dai, yo quiero irme. Quiero salir de aquí —sollozó la pequeña.
—Seguramente tú saldrás antes que yo, enana —sentenció Daiana, con la voz quebrada.
— ¿Por qué papá y mamá nos dejaron?
—Ellos...ahora están en un lugar mejor, al menos mamá. A papá...que le den.

La pequeña Lucía la abrazó y lloró. Se encontraban en el patio del orfanato.

—Lucía, ven pequeña.

Lucía asintió y corrió hacia María, la ocupada de los niños.
Daiana caminó hacia su habitación compartida con Lucía y entró, se tumbó en la cama, y enchufó los auriculares al móvil.
Enseguida ''Diana'' empezó a sonar en sus oídos. Ella amaba a One Direction, era su banda favorita.
De echo, se podría decir que por ellos y Lucía, Daiana sigue viva.
Media hora después, se escuchó el llanto de Lucía y los gritos de Ana, otra encargada, en la puerta de la habitación.
Daiana se levantó corriendo y abrió la puerta para ver como la mano de Ana iba dirigida a la cara de la pequeña Lucía, que yacía tirada en el suelo asustada. Daiana, por instinto, se puso ante Ana, y la cachetada le llegó a ella.
— ¿¡Qué coño haces!? —le gritó Daiana a Ana.
— ¡Esta niña insolente se lo merece!
— ¡La que se lo merece eres tú! Como vuelvas a tocar a mi hermana, por mi vida que te juro que te mato, Ana. Te mato —amenazó Daiana, cogiendo a Lucía y entrando a la habitación.
Lucía tenía moretones en el estómago.
Daiana sacó el botiquín del baño y la curó. El llanto de Lucía cesó y se abrazó a Daiana.
—Dai...—susurró la niña.
— ¿Qué pasa, enana?
—Me han adoptado.
La cara de Daiana se transformó enseguida.
— ¿Có...Cómo?
—Sí, una chica muy bonita y maja me ha adoptado. Tengo que hacer mis maletas.
Una lágrima recorrió la mejilla de Daiana. Había perdido a sus padres (o a su madre) y ahora a su hermana. Daiana la abrazó y Lucía lloró en su hombro.
—Prométeme que nunca me dejarás —susurró Daiana.
—Nunca, Dai —la abrazó más fuerte Lucía.
Daiana bajó a Lucía y la ayudó a hacer las maletas, aunque tampoco tenían mucho.
—Vamos enana, te acompaño.
Salieron a la entrada del orfanato, donde una hermosa mujer la esperaba. Cuando llegaron a la mujer, Daiana se agachó y abrazó a Lucía.
—Recuerda esto, hermanita...te amo, mucho. Ahora es tu turno de que ames a esta mujer como lo hiciste con mamá, pues ella es tu nueva madre. Pásalo bien, mi niña. Sé feliz. Te amo —Daiana besó la mejilla de Lucía y se levantó, limpiando sus lágrimas.
—Por favor, cuídala —se refirió a la mujer.
La mujer asintió y cargó a Lucía.
Se alejaron lentamente.
Y Daiana quedó destrozada.

* * *

— I won't let this little things slipt out of my mouth, but if I do, it's you, oh it's you, they add up to...—cantaba Daiana ''Little Things'' de One Direction.
Se encontraba en un banco en el patio. Aún lloraba por la ida de su hermana, y eso que habían pasado ya cuatro días.
—Daiana, ven —la llamó Ana.
Daiana, extrañada, fue.
—Ha venido un señor que busca adoptar una niña entre 16 y 18 años, espero que te portes bien con él, señorita —dijo Ana.
Daiana solo asintió, cansada.
De todas formas, no la iban a adoptar.
Entraron a una sala en la que un señor que Daiana enseguida reconoció, se encontraba.
Estuvo mirando su móvil todo el rato, escuchando a One Direction.
—Daiana, eres la siguiente —la avisó María.
Daiana asintió y apagó los auriculares. Se guardó el móvil y el pánico entró a ella.
Cuando Eva salió, Daiana entró.
—Hola —dijo el hombre en Inglés.
Daiana en realidad era de Inglaterra, por lo que dominaba el inglés. Pero, cuando tuvo que ir al internado con su hermana, aprendió Español.
— Hola —respondió Daiana, en el mismo idioma.
— ¿Cual es tu nombre?
—Daiana, señor Cowell —espetó nerviosa.
Ese hombre era Simon Cowell, el mismísimo creador de One Direction.
Estuvieron hablando un poco más, hasta que terminó el tiempo.
Daiana sabía que no la iban a elegir.
Una hora después, llamaron a todas las niñas que asistieron.
—Daiana, eres adoptada por el señor Cowell —dijo Ana, fulminándome con la mirada.
Daiana, asombrada, abrió la boca en una ''O'' perfecta y empezó a llorar.
¡Simon Cowell acababa de adoptarla!
Calló al suelo de rodillas y empezó a sollozar.
¡Saldría de allí!
Levantó la vista y vio a Simon con los brazos abiertos. Daiana corrió y le abrazó fuertemente.
—Gracias, gracias, gracias. —no paraba de repetir la adolescente.
—Anda, haz tus maletas, que nos vamos a Londres —sonrió Simon.
Daiana sonrió y, sin dudarlo, corrió a hacer sus maletas para irse a Londres, su hogar.


Prólogo.

Prólogo.


—Mamá, ¿a dónde vamos? —preguntó la inocente Daiana a su madre.
—A un lugar muy bonito, cielo.
— ¿Por qué huimos de papá?

Su madre se quedó callada.

Y entonces, un fuerte impacto se sintió en el autobús.

Sinopsis.

Sinopsis.

Daiana cumple los 17 años en el orfanato en el que, por así decirlo, se ha criado.
Allí siempre adoptan a muchos niños.
Pero nunca a ella.
Daiana, con las ya perdidas esperanzas de salir de allí, sonríe al futuro.
Sonríe.
Pero sonrisas rotas, tristes.
Sonrisas perdidas.
Ella sabe que nunca saldrá de allí.
Ella sabe que la gente busca niñas de 9 a 12 años como máximo.
Ella sabe que nadie nunca adoptaría a una niña de 17 años, y menos con sus problemas adolescentes.
Pero, ¿qué pasaría si un día, la vida de Daiana cambia? ¿conseguirá Daiana salir de todas sus tristezas?

Hola + Nueva novela.

Hola :) Yo soy Alba, soy la autora y creadora del blog :3 Y bueno, voy a hacer mi nueva novela...

Fallen.

Y nada, eso, espero que os guste.

Besitos dulces,

Alba xx.