Daiana's POV.
Me terminé de colocar la sudadera grisácea y de peinarme y cogí mi maleta. Abrí la puerta y salí de la habitación. Estaba muy emocionada.
Pero una duda entró a mi mente.
«¿Y si Simon no es como creo? ¿Y si es un violador?»
Sacudí mi cabeza, borrando todo tipo de idea estúpida. Llegué fuera del orfanato y un extraño olor llegó a mis fosas nasales. El olor a la libertad.
¡Al fin era libre!
Simon me abrió la puerta del gran coche, me monté de copiloto y él manejó hasta el aeropuerto. Una vez llegamos, embarcamos las maletas y subimos al avión privado de Simon.
—Bueno, Daiana...ahora eres mi hija —me sonrió Simon.
Asentí.—Y...Simon, ¿por qué adoptaste una niña...ahora?
—Pues mi mujer, Liz, no puede tener hijos, entonces decidimos adoptar.
—Y, ¿por qué en España? ¿por qué mi orfanato?
Se encogió de hombros.
El viaje se pasó muy rápido, lo pasé hablando con Simon y durmiendo. Llegamos a Londres y, en lo que aterrizamos, corrí y bajé del avión.
¡Londres! ¡Mi ciudad natal! Simon me sonrió y recogimos las maletas. Había un montón de paparazzis y fans sacando fotos, o, simplemente, gritando cosas inentendibles. Montamos en una gran limosina y Simon se giró para decirme algo.
—Daiana...antes que nada, ¿eres directioner? —preguntó. Asentí. —Pues verás...los chicos viven conmigo y...
Se me abrieron los ojos como dos platos y sonreí abiertamente.
—Tranquilo Simon, juro no volverme loca.
Simon rió y yo le seguí. Media hora después, aparcamos ante una gran casa (Mansión). Bajamos y cogí mi maleta con poco y nada de ropa. Simon me guió, abrió la puerta y entramos. Observé cada detalle. La casa era hermosa, simplemente eso. Entrada con dos pasillos pequeños que llevan al salón y la cocina, por el salón unas escaleras llevan al piso de arriba. En el piso de arriba hay otras hasta el tercer piso, y luego otras en el tercer piso al estudio de los chicos.
—¡Estamos aquí! —gritó Simon, remarcando el ''estamos''.
Enseguida los nervios acudieron a mi. ¿Cómo sería mi nueva mamá?
— ¡Oh, Simon!
Una mujer se acercó y besó a Simon en los labios, por lo que supe que ella sería mi nueva mamá. Tenía rasgos hermosos, y parecía de la edad de Simon. Se giró y me miró con ojos llorosos.
— ¿Tú eres mi nueva hija? —me preguntó, sonriente.
Asentí tímidamente y ella me abrazó.
—Yo soy tu nueva mamá. Mi nombre es Liz, encanto.
Sonreí con los ojos aguados y la abracé.
—Yo soy Daiana.
Ella me sonrió.
— ¿Tienes hambre? Haré algo de cenar.
— ¡Chicos, bajen!
En cuanto escuché el grito de Simon, unos apresurados pasos se acercaban cada vez más.
Y cuando escuché un grave ''Harry'' me di cuenta de quienes eran.
Miré a Simon y, sin darme cuenta, tenía a los 5 delante mía.
— ¡Hola! —dijeron los 5 a la vez, alegres.
— Ho-Hola. —saludé.
Se empezaron a reír por algo, y no sabía porqué. Bajé la mirada, mirando mis manos, con las que jugueteaba nerviosamente.
— ¡Chicos! ¡No la intimiden! ¡Es directioner!
— ¿Enserio? —hablaron a la vez.
—Bueno, no me considero directioner, pero...sí, amo su música.
—Ouch, eso dolió.
Reí y todos lo hicieron conmigo.
—Chicos, muéstrenle su habitación a Daiana.
— ¿Daiana? —preguntaron, sorprendidos.
—Sí.
Asintieron y me guiaron hasta el tercer piso, me abrieron una puerta y me dejaron sola para relajarme, cambiarme, etc.
Le puse cerrojo a la puerta y observé el cuarto.
Oh por dios, era hermoso.
Una cama doble se encontraba en una esquina (Un lateral de la cama pegado a la pared, en vertical), al lado había un escritorio. Delante de la cama una TV y, al lado de esta, un armario. Lo abrí y metí en él mi poca ropa. Me coloqué un pantalón largo y una camiseta de manga larga blancos (el pantalón con rayas rosadas claras) y me hice un moño. Me miré en el espejo.
(Así lucía ahora mismo: Madison Beer es Daiana, en la novela.)
Me senté en la cama y me tapé la cara con las manos. Suspiré y me peiné.
Salí fuera, pero todos estarían cenando, pues se oía el sonido de los tenedores. Decidí explorar un poco la casa. Subí las escaleras y abrí la única puerta. Un hermoso estudio. Cuando terminé, bajé.
Todos los chicos se quedaron mirando y me sonrojé. Bajé la mirada y me senté al lado de Liz y Harry, el último sitio libre.
Un incómodo silencio se formó en la sala.
—Bueno Daiana, cuéntanos de ti —dijo entusiasmada Liz.
—Pues...tengo 17 años, amo la música, el dibujo y...no sé que más decir —me encogí de hombros.
— ¿Te gusta la música? —preguntó asombrado Simon — ¿En qué sentido?
—Pues amo todo lo relacionado con la música, compongo, canto, toco instrumentos...aunque en el orfanato las clases de música no eran demasiado buenas.
—Wow. Genial, Daiana. ¿Podrías cantarnos algo después en el estudio?
Asentí, algo sonrojada. Los chicos rieron y terminamos de cenar.
Subimos y me senté con una guitarra de uno de los chicos.
Cerré los ojos y empecé a cantar.
Cuando terminé, miré a Simon. Me sonrió al igual que los chicos.
—Tienes mucho talento —me sonrió.
—Gracias...—dije algo sonrojada.
—Chicos, mañana iremos a ver a Lou con su nueva hija. Daiana, vendrás, ¿vale? —dijo Liz.
Asentí. —Oye...me voy a dormir. Buenas noches. —dije.
—Buenas noches —dijeron todos.
Me levanté y salí ante las miradas de todos. Entré a mi cuarto y cerré con pestillo.
Me lancé a la cama y, en lo que cerré los ojos, me dormí.
* * *
Desperté por los gritos de los chicos, me levanté y salí directamente hacia el baño, pues mi habitación no tenía ninguno.
Entré e hice lo que todo humano hace y me peiné. Salí del baño y, en mi habitación, me vestí. Usé una camiseta un poco por encima del ombligo de tirantes y unos shorts altos. Me coloqué mis viejas converse negras. Esa ropa no era para nada mía. Era de Gemma, la hermana de Harry, que para que yo no vistiera tan hortera con sólo el uniforme del orfanato, me la regaló. Me coloqué una chaqueta encima y bajé a desayunar.
—Buenos días —saludé a los chicos, Simon y Liz.
Me respondieron el saludo y desayunamos, después salimos y entramos al enorme coche de Simon. Me senté atrás y a mi lado se colocaron Niall, Zayn y Liam, y delante mía Harry y Louis.
—Por cierto, Daiana, esto es para ti —me dijo Simon. Lo abrí, extrañada.
Cuando vi su contenido, aluciné. ¡Era un iPhone 6!
—Oh Simon, muchísimas gracias...
—Eh, nada de Simon, ahora soy tu padre, recuerda.
Asentí y encendí el teléfono.
Una vez desbloqueado, abrí la aplicación de cámara.
—Chicos, saquémonos fotos —dije sonriente.
—Uh, pues va a ser verdad que las chicas cuando se aburren se sacan fotos —dijo Harry divertido.
Yo reí y me saqué una foto.
Cuando la saqué, reí y se la enseñé a los chicos, que rieron conmigo.
Después de sacarnos muchas fotos, llegamos a una gran casa.
Cuando un hombre nos abrió, entramos. Me presenté y ellos igual. Entonces vi salir a una mujer,
La misma mujer que se llevó a mi hermana.
Y mi hermana, a su lado.
— ¿Lucía? —dije, con los ojos aguados.
— ¡Dai, Dai! —gritó ella.
Corrí hacia ella, me agaché y la abracé mientras lloraba.
— ¿Se conocen? —preguntó Simon, sonriendo.
— ¡Si! ¡Es mi hermana mayor! —dijo Lucía.
Sonreímos y me levanté.
—Y bueno...ya vale de emociones —reí secándome las lágrimas— ¿Qué vinimos a hacer? —pregunté, y todos reímos.
Estaba más que feliz con mi nueva familia.
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