Capítulo 3.
''Sólo yo sé como me siento, tu sólo crees saberlo.''
Ya había pasado 1 mes desde que Simon me adoptó. Hice muy buena amistad con los chicos, pero sobretodo con Harry. Era un chico estupendo. Gracias a los chicos, mejoré mucho en canto, y gracias a Simon, tengo una de mis canciones con vídeo oficial colgado en YouTube, y algunas fans. Claramente no soy tan famosa como One Direction, o Taylor Swift, pero me conformo con eso. Hoy los chicos se iban de gira por tres meses, ¿qué haría yo? Aburrirme. Eso haría.
3 meses después.
Estaba súper feliz. ¡Hoy volvían los chicos de la gira! En este tiempo que no estuvieron, terminé de cogerles confianza a Simon y Liz, igual que a la tía Lou y el tío Tom. Seguí mejorando mucho con mi música, y saqué mi nuevo single ''Melodies'' a la web. Salió en las noticias, y estoy muy feliz por ello. Pero, por desgracia, yo iría a el instituto, igual que los chicos. Sí, a un instituto. Pero privado, al London Arts High-school. Un instituto privado, para artistas. En menos de una semana empezaría, y no tenía ganas. Ya había aprendido lo básico en el orfanato. Ahora mismo me encontraba en mi cuarto, tirada en la cama, con el móvil mirando Instagram. Me saqué una foto y la subí.
''Súper feliz, hoy vuelven los chicos de su gira :) ¿Qué hacéis, mis amores? Yo aquí, aburridita en casita.''
— ¡Dai, vamos a comer! —me llamó Simon.
— ¡Ya voy, papá!
Guardé el móvil en mis bolsillos y bajé a comer.
— ¿Cuando vendrán los chicos?
—En menos de media hora, hija, no seas pesada —me regañó Liz.
Asentí y comí mi plato de arroz con tomate. Lo terminé, me levanté y lo dejé en el fregadero. Me tiré al sofá y cogí el móvil de nuevo. Entré a WhatsApp y le envié un mensaje a mi mejor amiga Pauline.
*Conversación*
Yo: Holi
P: Holi wapa
Yo: Sales hoy?
P: Si, pero mejor avisemos por el grupo
Yo: Ok.
*En el grupo ''Quedadas''*
Yo: ¿quién sale ahora? Estoy aburrida.
P: Yo salgo.
Daniel: Yo.
Luke: Yo.
Clarisse: Yo.
Yo: Ok, nos vemos en el parque, byeee.
*Daiana se a desconectado*
Guardé el móvil y subí las escaleras. Me vestí con una camiseta de manga corta y un short alto por encima de esta. Me coloqué mis ya típicas converse negras y me maquillé al natural. Me cepillé el cabello y cogí el móvil junto algo de dinero y los guardé en mis bolsillos del short. Bajé las escaleras.
— ¡Papá, mamá, saldré con mis amigos! ¡Si vienen los chicos me avisan!
Tras recibir un ''vale'' de parte de Liz salí y llegué al parque.
Ahí estaban todos.
— ¡Hola Dai! —me saludaron.
—Hey chicos.
—Y...¿qué pensamos hacer?
— ¿Y si vamos a ''El Lío''? —pregunté, sonriente.
Todos asintieron y caminamos hacia ''El Lío'', una especie de parque de atracciones pero con discotecas, tiendas, ¡de todo!
Mientras caminábamos, reíamos por cualquier cosa, y la gente nos miraba extraño.
Cuando llegamos, fuimos hacia una gran montaña rusa.
—Me toca hoy con Luke —dije haciendo puchero.
Todos rieron y asintieron. Luke me besó la mejilla y sonreí como boba, pero con un toque cínico que nos hizo reír.
Monté con Luke y subí cogida de la mano con él. No era mi novio, ni mucho menos, sólo era un gesto amistoso. La montaña rusa empezó y grité nada más empezó a moverse. Luke me abrazó como niña de broma, claramente imitándome, y reí por ello. Después, bajamos y montamos en una rueda gigante que daba vueltas y te pegabas como pegamento a ella. Nos hizo mucha gracia, pues Clarisse casi vomita y Daniel hizo caras raras. Luke, por su parte, no se cómo, pero se calló al suelo y dio vueltas por toda la rueda. Y yo simplemente reía. Cuando bajamos, eran casi las doce de la noche. Wow, si que pasaba rápido el tiempo. Cuando Clarisse salió del baño debido a su mareo, una sonrisa malévola se formó en la cara de Daniel.
—Oh no, ¡eso es malo! —gritó Clarisse entrando en pánico. Reímos.
—Oye, no es tan malo. ¿Y si vamos a una discoteca? —movió ''sensualmente'' las cejas, pero parecía que estaba intentando entrenar a un mono con estas. Reímos y yo, sin dudarlo ni pensarlo, acepté.
No sería tan malo. Entramos a una discoteca y empezamos a bailar, yo con Luke y Clarisse con Daniel. Después de una hora o así, habíamos bebido algunas copas de más...algunas, puede que bastantes.
Sin siquiera mirar la hora, decidimos irnos a casa. Mientras caminábamos por las aceras, procurábamos no caernos, pero en cada intento, lo hacíamos, y no parábamos de reír por eso.
Daniel y Clarisse se fueron a su casa, y Luke y yo fuimos dirección a la nuestra.
Mientras íbamos de camino, un gran coche se paró a nuestro lado. La puerta trasera se abrió y de ella salió Niall.
— ¡Hombre, Niall! —dije, pero mi voz de borracha me delató.
—Oh, joder...—murmuró Niall.
— ¡Adiós Luke! —me despedí de él.
Niall me metió a la fuerza en el coche y, en las piernas de alguien. me dormí de camino a casa.
* * *
Desperté con un gran dolor de cabeza, ¿qué era lo mejor? ¡Hoy empezaban las clases! Me levanté como pude y me vestí con unos jeans claros y una camiseta negra. Me coloqué una camisa de cuadros encima y me peiné y maquillé.
Mi padre me llevaría, pues los chicos hoy no irían, estaban muy cansados.
Desayuné sola y dejé una nota. Cogí mi mochila y mi móvil y salí directa al instituto.
Cuando llegué, todos me miraron.
Odiaba ser la nueva. Era horrible.
Pero lo peor no fue eso, fue que en el mismísimo instante en el que entré por la puerta, una rubia plástica me miró mal mientras me examinaba de pies a cabeza. De seguro era la popular porrista.
Lo raro era que eran personas (artistas) no conocidos. Al menos, no por mi. Fui a dirección y pedí mi horario, que me lo dieron enseguida. El timbre sonó y fui hacia mi primera clase.
* * *
Tocaba recreo, salí fuera y estaba sola. Entré a la cafetería y compré un sandwich.
La rubia plástica se acercó a mi y me empujó, tirándome al suelo.
— ¡¿Pero qué cojones te pasa?! —espeté.
—Que no aceptamos putas en este instituto.
Sonrió de manera cínica y todos rieron.
Oh, genial. Que buena manera de empezar el día.
Me levanté y me volvió a empujar.
—Zorra.
—Puta.
—Huérfana.
—Mal parida.
Todos esos insultos venían de su boca, y de la de sus amigas.
* * *
Al fin las clases terminaron y yo salí corriendo del instituto. Me quería ir, no quería volver.
¿Yo que había echo? Nada. Nada en lo absoluto.
Llegué a casa y entré. Comimos todos, pero noté que Harry había cambiado bastante en la gira. Ahora le notaba más frío.
Cuando terminamos, decidí hablar con él.
—Hola Harry.
—Hola.
Hasta su tono era seco.
— ¿Quieres hacer algo? ¿Jugar videojuegos? —propuse, intentando recuperar tiempo perdido y así olvidarme de lo ocurrido en el instituto.
—Creo que no, no me hablo con putas.
Lo soltó muy clarito. No se habla con putas.
Le miré ofendida mientras él tenía una cínica sonrisa en la cara.
¿Que le había pasado?
— ¿Perdón?
—Que no me hablo con putas como tú, sorda.
—Mira tío, que puta será tu abuela, no te jode.
—Pues bien que lo disfrutas, ¿no?
— ¡No disfruto nada, joder! —grité con lágrimas apunto de salir.
— ¡Que te den, Daiana!
Habíamos subido las escaleras y nos encontrábamos en medio del pasillo.
— ¡Que te den a ti!
— ¡Que si puta, que sí, pero lo siento, no ladro!
Me quedé callada mirándole a los ojos. No dejé que ninguna lágrima cayera.
—Déjame sola —grité mientras entraba a mi cuarto, cerrando la puerta de golpe y tirando la mochila al suelo (Gif del capítulo, al principio) .
Cerré con cerrojo y me tiré a la cama, dejando salir todas las lágrimas acumuladas en tres meses.
* * *
Tocaron mi puerta, despertándome. Me levanté y abrí.
Era Niall. Cerró y se sentó en la cama.
— ¿Estás bien?
—Sí, ¿por qué no debería estarlo?
—Las clases —reímos — ¿Por qué te emborrachaste ayer?
Me encogí de hombros, pues ni yo sabía porqué.
Niall asintió.
—Oye, Dai...sobre Harry...él cambió mucho en estos tres meses. Tuvo una novia, Noelle. Pero al dejarle, le rompió el corazón. Era la primera vez que Harry se enamoraba. Entonces, decidió cambiar. Sólo se ríe con nosotros. Nadie más.
Asentí, fingiendo comprenderlo. Niall me abrazó y se fue.
Yo nunca me había enamorado, ni esperaba hacerlo. Una vez, mi prima se enamoró y acabó mal. No entendía lo de Harry. Yo perdí a mi madre en un accidente de autobús, estuve la mitad de mi corta vida en un orfanato, ni idea de mi padre, los únicos recuerdos que tengo suyos son de él pegándonos, pero por eso no me volví como él ahora. Decidí despejarme un poco, dispersar la mente. Había sido un día muy duro.
Cogí el móvil y una chaqueta y salí hacia algún lugar solo. Era de noche. Ya eran las ocho o nueve de la noche por lo menos. Las calles estaban en silencio. Llegué a un parque algo solitario y me senté en un banco.
¿Por qué la ''popular'' del instituto reaccionó así? Yo no hice nada. ¿Por qué Harry me llamó puta? Me dolió. Pero, la pregunta más importante era: ¿Por qué los dos me dijeron eso? Cerré los ojos intentando contener las lágrimas. Habían sido tres meses esperando que llegaran para volver a hablar con ellos, pero me encuentro con eso. Noté unas frías manos en mi cintura que me elevaban y me pegaban a un torso. Un olor a alcohol me llegó a las fosas nasales, y entonces me asusté. Era un desconocido.
—Hola hermosa.
—Déjame en paz.
Me solté de su agarre e intenté correr, pero me cogió más fuertemente. Apretó en mi cadera y solté un gemido de dolor.
—Que me sueltes —dije. Mi voz temblaba.
—Oh vamos, sólo quiero jugar un poco...—susurró en mi oído.
«Sólo quiero jugar un poco...» Sus palabras retumbaban en mi cabeza.
—Que no. Suéltame.
Me apretó más fuerte y me tapó la boca impidiéndome gritar. Le mordí la mano y él me soltó, dolorido. Eché a correr, y esta vez lo logré. Corrí por las calles vacías hasta que caí al suelo por un golpe en seco contra algo o alguien. Era un chico. Me ayudó a levantarme. Yo lloraba desconsoladamente, estaba muy asustada. El chico sería de la edad de Niall, era moreno y de ojos miel. Me abracé a él, aún sin conocerle, y empecé a sollozar desconsoladamente.
—Eh, ¿Qué ha pasado? —preguntó él. Su voz era relajante, y parecía no importarle que una completa extraña se hubiera abrazado a él sollozando como si de eso dependiera su vida.
Se escucharon pasos desorientados correr y me abracé más fuerte.
—No dejes que me haga daño, por favor no... —rogué llorando.
— ¿Quién? ¿Tu novio?
— ¡No, un borracho! —estallé en un grito dolorido y llorando más fuerte.
El chico me abrazó más fuerte y me puso detrás de él. El borracho llegó y sonrió al verme. Fue hacia mi pero el chico le paró fuertemente.
—No te acerques a ella tío, está conmigo —dijo fuertemente.
Y ahí empezó la pelea.
* * *
Peter, el chico que me ayudó, me abrazaba fuertemente intentando consolarme. Al final el borracho se fue, pues Peter le dio una buena paliza.
—Te llevaré a casa.
—Vale...—dije, temblorosa.
Subimos a su coche y le di mi dirección.
—Así que tú eres la famosa Daiana, hija de Simon Cowell.
—Sí, pero por favor, no me trates diferente. Odio eso.
Él sonrió y me cogió la mano dentro del coche, apretándola en señal de apoyo. Nada fuera de lo común.
—Tranquila, todo estará bien.
Cuando llegamos, yo lloraba otra vez. Salimos del coche y abracé a Peter, aún asustada. Él tocó el timbre y me abrazó, quedando yo de lateral hacia la puerta.
Simon abrió.
— ¡Dai! —exclamó al verme. Frunció el ceño. — ¿Qué ha pasado?
—Un borracho la intentó tocar, señor —habló Peter.
— ¿Y tú eres?
—La encontré mientras corría, señor. Y la traje a casa.
Simon me cogió del brazo y me metió dentro de la casa.
—Pasa, Peter. No creo que ella sea capaz de contar todo.
Peter asintió y pasó. Papá me sentó en el sofá y me dio una manta. Peter se sentó a mi lado por petición mía y me abrazó, calmándome.
— ¡Dai! ¡Por dios! —Mamá salió corriendo y me abrazó. —Gracias a Dios que estás bien.
Los chicos habían bajado detrás de ella.
—No la atosiguéis —dijo Simon.
Liz, extrañada, se separó de mí y se sentó. Los chicos hicieron lo mismo y yo me volví a abrazar a Peter.
—Dai, ¿nos vas a contar tú que pasó? —preguntó Simon. Negué. —Peter, cuéntanos.
—Pues yo estaba en la calle, volvía a mi casa. Estaba todo desierto, y entonces una chica corría y se chocó contra mí. Era Daiana. Enseguida se abrazó a mí y me pidió que no dejara que la hicieran daño. Le pregunté quien, y ella simplemente respondió que un borracho...Entonces ese borracho llegó y metí a Daiana detrás mía. Cuando terminé de darle lo suyo a ese tipo, traje aquí a Daiana.
—Dai, ¿es cierto? —dijo Zayn preocupado. Asentí. —Dios mío.
Abracé a Peter más fuerte y sollocé. Todos los chicos me abrazaron también. Todos menos Harry. Y eso me sentó realmente mal.
—Chicos, me iré a dormir —hablé por fin. —Papá, por favor, cura a Peter. Buenas noches. Peter, gracias por todo —le besé la mejilla y subí a mi habitación. Me coloqué el pijama y me metí en la cama. Y lloré. Lloré como nunca lo había hecho. Primero la chica del instituto me humilla, luego Harry me llama puta, me deprimo por recordar a mis padres, y un borracho me intenta violar. ¿Qué más?
N/A: Bueno, soy la autora :3 Avisar de que esta novela no va a ir de la triste y despreciable vida de Daiana, ¡no! Va a ser feliz, pero Daiana igual tendrá sus problemas, como estos. Pero please, no dejen de leer por ello D: Bye, besos de chocolate.

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