''Las personas con el más bajo autoestima, suelen tratar de subírselo a los demás. Y las personas con alta autoestima, suelen destruir a los demás con sus comentarios.''
Capítulo 1.
—Lucía, dije que no —habló por decimoquinta vez Daiana a su pequeña hermana Lucía.
—Pero Dai, yo quiero irme. Quiero salir de aquí —sollozó la pequeña.
—Seguramente tú saldrás antes que yo, enana —sentenció Daiana, con la voz quebrada.
— ¿Por qué papá y mamá nos dejaron?
—Ellos...ahora están en un lugar mejor, al menos mamá. A papá...que le den.
La pequeña Lucía la abrazó y lloró. Se encontraban en el patio del orfanato.
—Lucía, ven pequeña.
Lucía asintió y corrió hacia María, la ocupada de los niños.
Daiana caminó hacia su habitación compartida con Lucía y entró, se tumbó en la cama, y enchufó los auriculares al móvil.
Enseguida ''Diana'' empezó a sonar en sus oídos. Ella amaba a One Direction, era su banda favorita.
De echo, se podría decir que por ellos y Lucía, Daiana sigue viva.
Media hora después, se escuchó el llanto de Lucía y los gritos de Ana, otra encargada, en la puerta de la habitación.
Daiana se levantó corriendo y abrió la puerta para ver como la mano de Ana iba dirigida a la cara de la pequeña Lucía, que yacía tirada en el suelo asustada. Daiana, por instinto, se puso ante Ana, y la cachetada le llegó a ella.
— ¿¡Qué coño haces!? —le gritó Daiana a Ana.
— ¡Esta niña insolente se lo merece!
— ¡La que se lo merece eres tú! Como vuelvas a tocar a mi hermana, por mi vida que te juro que te mato, Ana. Te mato —amenazó Daiana, cogiendo a Lucía y entrando a la habitación.
Lucía tenía moretones en el estómago.
Daiana sacó el botiquín del baño y la curó. El llanto de Lucía cesó y se abrazó a Daiana.
—Dai...—susurró la niña.
— ¿Qué pasa, enana?
—Me han adoptado.
La cara de Daiana se transformó enseguida.
— ¿Có...Cómo?
—Sí, una chica muy bonita y maja me ha adoptado. Tengo que hacer mis maletas.
Una lágrima recorrió la mejilla de Daiana. Había perdido a sus padres (o a su madre) y ahora a su hermana. Daiana la abrazó y Lucía lloró en su hombro.
—Prométeme que nunca me dejarás —susurró Daiana.
—Nunca, Dai —la abrazó más fuerte Lucía.
Daiana bajó a Lucía y la ayudó a hacer las maletas, aunque tampoco tenían mucho.
—Vamos enana, te acompaño.
Salieron a la entrada del orfanato, donde una hermosa mujer la esperaba. Cuando llegaron a la mujer, Daiana se agachó y abrazó a Lucía.
—Recuerda esto, hermanita...te amo, mucho. Ahora es tu turno de que ames a esta mujer como lo hiciste con mamá, pues ella es tu nueva madre. Pásalo bien, mi niña. Sé feliz. Te amo —Daiana besó la mejilla de Lucía y se levantó, limpiando sus lágrimas.
—Por favor, cuídala —se refirió a la mujer.
La mujer asintió y cargó a Lucía.
Se alejaron lentamente.
Y Daiana quedó destrozada.
* * *
— I won't let this little things slipt out of my mouth, but if I do, it's you, oh it's you, they add up to...—cantaba Daiana ''Little Things'' de One Direction.
Se encontraba en un banco en el patio. Aún lloraba por la ida de su hermana, y eso que habían pasado ya cuatro días.
—Daiana, ven —la llamó Ana.
Daiana, extrañada, fue.
—Ha venido un señor que busca adoptar una niña entre 16 y 18 años, espero que te portes bien con él, señorita —dijo Ana.
Daiana solo asintió, cansada.
De todas formas, no la iban a adoptar.
Entraron a una sala en la que un señor que Daiana enseguida reconoció, se encontraba.
Estuvo mirando su móvil todo el rato, escuchando a One Direction.
—Daiana, eres la siguiente —la avisó María.
Daiana asintió y apagó los auriculares. Se guardó el móvil y el pánico entró a ella.
Cuando Eva salió, Daiana entró.
—Hola —dijo el hombre en Inglés.
Daiana en realidad era de Inglaterra, por lo que dominaba el inglés. Pero, cuando tuvo que ir al internado con su hermana, aprendió Español.
— Hola —respondió Daiana, en el mismo idioma.
— ¿Cual es tu nombre?
—Daiana, señor Cowell —espetó nerviosa.
Ese hombre era Simon Cowell, el mismísimo creador de One Direction.
Estuvieron hablando un poco más, hasta que terminó el tiempo.
Daiana sabía que no la iban a elegir.
Una hora después, llamaron a todas las niñas que asistieron.
—Daiana, eres adoptada por el señor Cowell —dijo Ana, fulminándome con la mirada.
Daiana, asombrada, abrió la boca en una ''O'' perfecta y empezó a llorar.
¡Simon Cowell acababa de adoptarla!
Calló al suelo de rodillas y empezó a sollozar.
¡Saldría de allí!
Levantó la vista y vio a Simon con los brazos abiertos. Daiana corrió y le abrazó fuertemente.
—Gracias, gracias, gracias. —no paraba de repetir la adolescente.
—Anda, haz tus maletas, que nos vamos a Londres —sonrió Simon.
Daiana sonrió y, sin dudarlo, corrió a hacer sus maletas para irse a Londres, su hogar.

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